La Resurrección de la Mangosta

No nos desaparecerán.

En el mundo animal, existen muchas aves de rapiña, muchos felinos que son portentos de evolución, muchos reptiles elegantes y audaces supervivientes, muchos insectos poseedores de armas letales, pero hay una serpiente que con una gota de su veneno puede matar 100 humanos. Es veloz, agresiva, preciosa pero cuando enseña los dientes, ya estás muerto. Es casi imposible vencerla. La mayoría de las especies en su entorno evaden enfrentarla. Sin embargo, hay una que la tiene estudiada y que encima es más agresiva. Un mamífero como pocos, que aprendió bajo la protección de la misma naturaleza a evolucionar y anticipar la mordida de la cobra. El dogma y valentía de la mangosta han vencido a la cobra más de una vez.

     Por aquellos años, el ex presidente Gustavo Díaz Ordaz cometió el mismo error que no sólo Enrique Peña Nieto, sino muchos otros priístas están cometiendo ahora. Es una característica que la gente que está en el poder sufre a menudo. Y acentúo “sufre” porque debe ser muy en el fondo, algo intrínsecamente jodido. Tienden a creer que el pueblo no hará absolutamente nada y lo subestiman, pero se han olvidado de algo muy importante: El pueblo son muchísimos más que ellos y entre más cerebros existan, más ideas y mayor ventaja tendrán sobre los opresores. Es parecido a lo que Bob Marley mencionó alguna vez: “Cada corazón es una célula revolucionaria”. Entonces, ¿por qué no hemos logrado cambiar las cosas desde tiempo? Cierto es que algunas televisoras y unos cuántos otros monopolios nos han estimulado a no interesarnos por el prójimo, a quedarnos en casa y creerles todo lo que nos exponen. Sin embargo, al final nosotros somos los que nos hemos querido quedar dentro de nuestro caparazón esperando que las cosas encuentren solución por sí mismas. México está quebrado porque en mucho tiempo no hemos salido a las calles a protestar; porque no hemos creado propuestas; porque los jóvenes nos hemos ocupado más de nuestra apariencia física y por miedo a ser juzgados por nuestro entorno.

Cuesta mucho entender que no tengamos fe en nosotros mismos. Cuesta mucho escuchar comentarios de gente joven que piensa que es una pérdida de tiempo manifestarse, y yo me pregunto ¿Cómo pueden tener esa opinión si muchas de las libertades que tienen ahora provienen gracias a que generaciones en el pasado (en muchas ocasiones de nuestros padres) se han movilizado y exigido al gobierno sus derechos? Vamos, el gobierno nunca se ha preocupado por ser generoso. Muchos creen que la Matanza de Tlatelolco fue un fracaso del Consejo Nacional de Huelga debido a la cantidad de muertos e injusticias que ocurrieron. Lo cierto es que a partir de ese incidente, el gobierno no tuvo más remedio que redimirse ante la libertad sexual y transparencia política que exigían los estudiantes (aunque se requirió de más sexenios para que existiera más libertad). Es decir, muchas de las libertades de expresión que poseemos, se las debemos a los jóvenes que se organizaron a favor de sus derechos en el pasado, que ahora son nuestros padres y nuestros abuelos.

El 19 de mayo del 2012, la primavera mexicana tuvo su reconocimiento. Sin embargo, no fue suficiente debido a la falta de unidad a escalas mayores. La gran mayoría del país se opuso radicalmente al regreso del PRI pero el monstruo fue demasiado poderoso. No obstante, aquel día, acaso histórico, captó el interés de multitudes de medios a nivel internacional, ya que más de 46 mil jóvenes no necesitaron haber vivido el pasado para tenerlo presente. La fuerza del olaje estudiantil rompió todas intenciones de menguarlo. El monstruo llegó tarde a las nuevas tecnologías y sintió pánico porque comprende el efecto de la educación y de los medios. Hoy, ignoró que está jodiendo con la generación equivocada y una vez más subestimó la efectividad estudiantil. Hoy, menospreció que esta generación que aunque ha sido calificada por muchos como poco culta, la realidad es que los incultos son los políticos y han sido anticipados como en 1810,  y como en 1910, así como la mangosta lo hace con la cobra.

El partido tricolor estuvo muy cerca de verse abatido por la sociedad misma. Unos dicen que fue fraude y otros que tuvo una victoria limpia. Me costaría mucho creer que fue realmente transparente pero la realidad es que no fuimos lo verdaderamente comprometidos para salir y exigir un cambio. En estos tiempos es muy difícil sacrificarlo todo para retar al gobierno. Prácticamente es el equivalente a morir por la patria, teniendo en cuenta que no tenemos el gobierno más pacifista del planeta, y que probablemente generaría más violencia de la que ya hemos tenido. Sin embargo, hay un gran lado positivo en la gestión: El pueblo ha despertado y el mundo está observando atentamente cada movimiento del gobierno. La gente ya no se va a callar. Esto ya no va a parar. Esto va a explotar. Hemos estado jodidos mucho tiempo y si permanecemos viendo la televisión nada va a cambiar, y probablemente ahi dentro de nuestras casas nada nos pase pero si salimos nos secuestran y nos desaparecen. Todos vamos a morir algún día pero la pregunta es: Prefieres morir por algo? O por nada? Somos muchísimos ciudadanos; muchos más que funcionarios públicos o autoridades. La consciencia social se está convirtiendo en una sola unidad y estamos creyendo la verdad universal del mundo: Nosotros empleamos a nuestras autoridades, nosotros los colocamos, y nosotros los tiramos simplemente porque somos LIBRES.

Esta frontera ha sido la ciudad más golpeada del país. Aquí han ocurrido otras “Ayotzinapas” en diferentes dimensiones. Ha habido también estudiantes, cabe decir brillantes estudiantes muertos, familias asesinadas, civiles tiroteados, ciudadanos asaltados, heridos, secuestrados, cientos de mujeres mutiladas, torturadas violadas, y brutalmente ejecutadas (todos sabemos quienes fueron los genocidas). Aunque otras ciudades han llegado a tener casi la misma cantidad de asesinatos, aquí hemos sufrido un impacto económico funesto. Basta con pasear por los lugares turísticos de la zona centro. La nostalgia abundó por mucho tiempo. Los dos partidos que han estado en el poder nos han robado y matado. No hay que darle más vueltas. Encima, los secuestros siguen ocurriendo. Es indudable que muchos queremos mostrar nuestro rechazo tajante a estar en manos de forajidos palmarios que gobernaron más de 70 años nuestro México. Esta es nuestra oportunidad de cambiar la historia. No existen muchas y es nuestro momento de ser parte del cambio, de acordarnos del 68’, de honrar a los normalistas, y de salir y obligar al gobierno a rendir cuentas. Ellos son los que nos sirven a nosotros, no nosotros a ellos. Si saliésemos 40 mil jóvenes (como el fin de semana pasado en el D.F.) a tomar pacíficamente las calles en esta frontera, seguro los políticos tendrían miedo. Miedo porque lo estudiantes no tenemos armas, pero tenemos libros y redes sociales. El despertar de los jóvenes se contagia y avanza rápido. El que no protesta está muerto. Muerto en su naturaleza humana de ser libre. Es un sentimiento universal, la vida anhela con devoción la mejor condición de vida. Se es libre cuando los derechos sobrepasan el miedo. Esta es la resurrección de la mangosta! Algunos han comentado que en su momento el movimiento “Yo Soy 132” e incluso las recientes protestas por los 43 estudiantes desaparecidos estuvieron controlados por individuos partidistas y tendenciosos. Sin embargo, no alcanzan a advertir que este veredicto no tiene trascendencia, puesto que la médula de la protesta son nuestros sueños. Y nuestros sueños son sus pesadillas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s