Cursilerías pero, Necesarias

"Her"
“Her”

Sobran los artículos de relaciones, amor, rupturas, consejos para conquistar a la pareja, ideas para proponer matrimonios, infidelidades, etc. Más que hacernos sentir refugiados o comprendidos nos hacen sentir inseguros. Van muy dirigidos hacia un estilo de vida superficial además de ir paralelamente con el retrato de una cursilería casi ofensiva. Y es que, muchos de estos blogs o artículos son dirigidos hacia objetivos de entretenimiento engañoso. Claro está que hay algunos con gran contenido informativo que realmente sirven de ayuda para nuestras vidas. Sin embargo, la mayoría distorsionan nuestra realidad y tienden a tener como único objetivo el afán de lucro. Aunque, ¿Por qué negarlo? Todos anhelamos saber todo lo respectivo con el amor puesto que según los detractores de la filantropía, ese sentimiento, química, o magia lo llevamos connaturalmente desde el inicio de nuestras vidas.
Siempre he sido partidario de la duda, del cuestionamiento de cualquier gestión. Hoy en día muy poca gente se interesa en preguntarse lo que verdaderamente vale en nuestra corta trayectoria en el universo, hasta que un día de sopetón, llega el momento de hacerlo. La ficción se desploma y la vida nos vomita su agresividad. Así como es, de frente, fría y seca; soberana y sin piedad; su imperialismo no escatima ni se quebranta ante nuestras debilidades humanas. Entonces, es aquí, y sólo aquí cuando las preguntas se desarrollan desde las entrañas de nuestro templo o quizá de nuestra alma. Se cocinan, se hierven, y repentinamente estallan como un volcán activo cuestionándose dónde está nuestro lugar en esta dimensión tan desconocida que denominamos universo. Sufrimos la decepción de una relación en la que tanto creemos y nuestra estima se desvaloriza resbalándose hacia el acantilado. A menudo leemos o escuchamos que nacemos solos y morimos solos pero desde dentro de la situación nuestro enfoque es muy translúcido. Es mucho más claro y sencillo mirar desde fuera dando soluciones. Entonces, ¿por qué sentimos esa dependencia emocional con nuestra pareja o ex pareja? ¿Por qué es tan difícil arrancar los sentimientos y seguir con nuestras actividades? ¿Hacia dónde nos dirigimos después de una ruptura? ¿Realmente fuimos nuestro verdadero “yo” o exclusivamente solo después del término de ese ciclo somos honestos con nosotros mismos? La filosofía de estas interrogantes, incluso existencialistas, son las mismas que a veces nos llevan al renacimiento de nuestra esencia, muchas veces ya erosionada por la adversidad.
Recuerdo una escena de la película italiana “El Tigre y la Nieve” del director Roberto Benigni, donde un profesor de poesía (también personificado por Benigni) les comienza a hablar a los alumnos sobre sentimientos y sus transiciones. Les elabora un discurso bastante inspirador donde los motiva a no tener miedo de sufrir puesto que todos sufrimos. Incluso, les sugiere no solo afrontar el dolor, sino también gozarlo y disfrutarlo, no apartarlo, hacerlo suyo. ¿Y por qué no? De ahí salen los sentimientos más nobles y crudos que nos pueden llevar a conocernos más a nosotros mismos. En el resumen de estos ciclos la verdadera finalidad del trayecto es equilibrar el amor de nosotros mismos con el amor hacia alguien más. Cuesta lograrlo porque el amor es una utopía de placeres. Como lo mencionó alguna vez un personaje: “Aquella sensación de fundirse en la piel del otro es a lo que llamamos los humanos amor”.

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